jueves, 19 de octubre de 2017

Música nocturna. John Connolly


     "A quienes observaran su vida desde fuera les habría parecido que el señor Berger llevaba una existencia muy gris. De hecho, puede que el propio señor Berger hubiera opinado lo mismo."

     Me gusta Connolly y esta vez me pilló por sorpresa la llegada a las librerías de un nuevo título; no sabía que iba a salir o, al menos, no lo recordaba. Hoy traigo a mi estantería virtual, Música nocturna.

     Esta vez estamos ante un libro de relatos en el que lo sobrenatural tiene una gran presencia. No solo eso, además la literatura está también muy presente en un libro que se cierra con un ensayito autobiográafico en el que el autor nos hablará de un encuentro con una lectora que le sirve para hacer un repaso por libros de terror ya viejos.

    No es la primera vez que Connolly nos deja un libro de relatos. En el año 2004 publicaba Nocturnos, un título marcado por el terror incluso más que su saga protagonizada por Charlie Parker. Música nocturna, que aparece ahora en nuestro país, se ha publicado bajo el título Música nocturna: Nocturnos 2.

     En esta ocasión, y aunque el cuento de mayor importancia y extensión seguramente sea El Atlas Fracturado: cinco fragmentos, hay otros dos o tres para ser exactos que compiten en importancia. Todos ellos, por cierto, relacionados con la literatura.
En El atlas de las nubes fracturado, será un libro empeñado en reescribir la realidad el protagonista. Un libro que llegará a manos de algunos comerciantes y que Connolly usará para una historia de terror en estado puro.
Por otro lado estarán los dos cuentos que se basan en La Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton, el primero con ese título y el segundo de ellos Holmes anda suelto: un relato sobre la Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton. El primero es el que abre el libro y al que pertenece la frase seleccionada al comienzo de esta entrada. En él conocemos al Sr. Berger, un hombre retraído y con una vida monótona y aburrida, aficionado a leer. Tanto es así que un día le parece ver a una mujer suicidarse, tirándose a las vías del tren después de haber dejado un bolso rojo... sí, como en Anna Karenina. Ese día y ese punto exacto de su vida, le llevarán a conocer la Biblioteca Privada, un lugar extraordinario en parece albergar a personajes literarios. No es de extrañar que Berger pregunte si Holmes reside en ella, y tampoco lo es encontrarnos luego un relato protagonizado precisamente por el propio detective aludiendo a esta biblioteca. Si os digo la verdad, mis favoritos. Supongo que por la sorpresa al comenzar el libro, por la existencia de la biblioteca o por todo a la vez.
El último de ellos, y también del libro, es Vivo aquí, el ensayito al que antes hacía referencia.

     Además de estos títulos, podemos encontrarnos otro buen puñado en este volumen que supera las cuatrocientas páginas y en el que Connolly ha decidido desplazarse geográficamente para hablarnos de milagros, pesadillas, venganzas, peajes y, por qué no, fantasmas. El denominador común de este libro, más allá de lo paranormal, es el terror, la pesadilla. Ese juego que parece traerse el autor con el lector para que cualquier cosa pueda ser susceptible de convertirse en ella. Y el resultado, tengo que reconocer, es cuanto menos inquietante. Perfecto para estas fechas.

     Es muy difícil mantener una calidad uniforme cuando estamos ante un libro de relatos. Para un poco como cuando nos compramos un cd, que por mucho que creamos que nos guste, al final nos quedamos con unas cuantas canciones, las favoritas. En este caso Connolly si consigue esa uniformidad, pese a que todos los lectores vayamos a tener nuestras preferencias. Personalmente, me  he divertido mucho con sus cuentos para no dormir.
   
     Y vosotros, en estas fechas... ¿leéis terror?

     Gracias.

martes, 17 de octubre de 2017

La casa del callejón. David Mitchell


     "Hay un portón de hierro negro pequeño empotrado en la tapia de ladrillo. Es chiquitísimo. Yo rondo el metro y medio, y solo me llega a los ojos. Una persona gorda tendría que meterse a la fuerza. No tiene pomo, ni agujero de la cerradura, ni rendijas junto a los bordes. Es negro, negro como la nada, como los huecos entre las estrellas."

     El año pasado descubrí Relojes de huesos, que leí con sumo placer. Por eso, y por su relación con este título, no tardé en comprarlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, La casa del callejón.

    Estamos en Slade Alley, un callejón de Londres que, si no sabes dónde buscar, seguramente nos pase desapercibido. En ese callejón hay una pequeña puerta sin pomo que lleva a Slade House. Y conocemos Slade House, una casa encantada cuya puerta se abre periódicamente para dejar paso a un huésped de honor. Pero no es una casa normal, es una casa encantada. Algo habita en Slade House.

     La primera pregunta a responder es la relación entre esta novela y Relojes de hueso. La hay, y es evidente, en la presencia inmortal que habita la casa, que podría ser la misma, aunque con menos apetito que la que ya conocimos en Relojes, ya que aquí, la casa se abrirá cada nueve años. Dicho lo cual, esa necesidad de alimentarse será el hilo conductor a lo largo de cada una de las historias que componen esta novela. Mitchell estructura su libro en visitas, es decir, revivimos nueve veces la misma situación, descubriendo que, a medida que nos acercamos a nuestra época, los invitados a la casa son más suspicaces y son capaces, además, de recibir pequeños avisos del anterior, lo que nos llevará a pensar que pronto habrá algún tipo de enfrentamiento en dicho lugar, ya que descubrimos además que no todas las "presencias" son iguales (cosa que también sucedía en Relojes).

     Sabido esto la historia tiene su origen en twitter. David Mitchell comenzó un hilo en el año 2014 en el que ya presentaba a Nathan, protagonista de la primera de las experiencias del libro. The right sort, así es como se llama, puede aún leerse aquí, si alguien tiene curiosidad. El lector encontrará alguna diferencia con su paso a papel, pero está todo ahí. Supongo que la historia creció o tuvo el éxito suficiente como para que Mitchell decidiera convertirlo en una novela. Una novela que es fácil de seguir y en la que encontramos alguna pauta común con las formas de un autor que tiende muchas veces a convertir los capítulos de sus libros en una suerte de micronovelas entrelazadas. En este caso es un poco lo mismo, y aunque tenemos clara la relación entre las historias que saltan de 9 en nueve años y ya cuando aparece el policía no tardamos en verlo como la víctima frente a los verdugos, cada vez tiene que dar comienzo a una pequeña acción casi desde cero que genere una voz diferente para cada víctima. futuras víctimas sin saberlo que irán relatando sus historias en las que, pese a los avisos, están condenados (o lo parece) apenas ponen la mano sobre la pequeña puerta.

     Mitchell nos deja una casa encantada que es mucho más que eso. La mezcla con una suerte de vampírica inmortalidad, obligando al lector a decidir si son buenos o malos estos vampiros, y lo hace guiando convenientemente nuestro juicio en función de sus necesidades apelando a la moral.
     Una vez más, no es simple terror y no asusta; y una vez más, y pese a que aceptamos incluso antes de comenzar que estamos ante scifi, la novela parece estar firmemente agarrada al realismo de los distintos personajes que la forman, lo que nos lleva a un título inclasificable con una simple etiqueta.

     Me ha gustado La casa del callejón. Me he divertido encontrando la nada de Momo, pensando en los jardines del País de las maravillas, en Lovecraft y también en vampiros. Es una pequeña rareza. Pero solo en volumen es pequeña, no os dejéis engañar por las apariencias.

      Y vosotros, ¿preferís novelas cortas o extensas?

     Gracias.

lunes, 16 de octubre de 2017

Pandemia. Franck Thilliez



     "—Perfecto. He recibido una llamada de la prefectura del norte. Ve inmediatamente a la reserva ornitológica de Marquenterre, en la bahía de Somme. La razón oficial del cierre del parque es un problema de mantenimiento. IVE, exige la mayor discreción. Tomad el coche de Johan, él ya está al corriente. Protocolo habitual. 
     —Muy bien. ¿Y cuál es la verdadera razón del cierre del parque? 
     Alexandre Jacob contaba con una habilitación personal de seguridad de defensa y no era el más hablador del servicio. 
     —En una reserva de pájaros, ¿qué crees que se puede encontrar?"

     Aunque Latidos no me gustó demasiado, su autor sí que siempre me había agradado, por eso y porque no concluía la trama tenía ganas de que saliera este libro al mercado. Hoy traigo a mi estantería virtual, Pandemia.

     Amandine es una microbióloga a la que llaman cuando aparecen unos pájaros muertos. Por otro lado unhombre aparece asesinado junto a su perro y Sharko es requerido para la investigación. Pronto se da cuenta de que es mucho más que un asesinato fortuíto y además, pronto verá su equipo diezmado a causa de la gripe. Una gripe que les relacionará terriblemente con lospájaros muertos ya que eso significa que ha saltado a la especie humana. Los casos se complican y parecen entrelazarse y comienza la carrera.

     Estamos ante un nuevo volumen de la saga de Sharko y Henebelle y esta vez es prácticamente imprescindible haber leído el anterior, Latidos, ya que la historia continúa incluidos algunos personajes nuevos. Es cierto que también hay un nexo con Atomka, pero ahí es mucho más fino que con Latidos, cuya historia queda resuelta al terminar este nuevo título. Es decir, quien no haya leído Latidos, puede dejar de leer esta entrada. He avisado.
     Llegué a esta novela con esperanzas. Si bien creo que eso de llamar al "malo" El hombre de negro, es un alias demasiado setentero que se me antojaba más irrisorio que intimidatorio, tenía esperanzas en Thilliez y su capacidad para crear personajes. Una esperanza que, apenas comencé a leer esta entrega, dio al traste, ya que todo el mundo parecía seguir estremeciéndose por lo que significaban esas palabras. En cuanto a la trama he tenido la sensación de ir a la deriva junto a un autor que mordía demasiadas manzanas sin tener claro con cuál debería quedarse. Y es que, me parece bien la gripe, pero si se decide por ella es hasta las últimas consecuencias y aquí el autor va saltando de punto a punto hasta ver si es capaz de encontrar lo más terrible del mundo dejando un montón de hilos abiertos que resuelve a golpe de plumazo sacrificando de este modo la buena fe de un lector que se queda sin más de una explicación. Sigo pensando que, al igual que su predecesor, es una novela apresurada, y esta vez hablamos de un libro de seiscientas páginas, pero es difícil despegarse esa sensación cuando vamos viendo como se dan tumbos entre demasiados elementos habituales en las novelas de este género en los últimos tiempos. Os aseguro que cuando vi como tiraba del recurso deep web sin ningún pudor, casi me atraganto con la palabra pastiche.

     En cuanto a los personajes, Thilliez parece seguir relegando a Henebelle, ya sea por un motivo u otro, a un segundo plano en las investigaciones a la vez que metemos un poco la cabeza en la vida doméstica de la pareja protagonista. No es la primera vez que un autor que tiene una pareja protagonista, opta por esto pero, si soy sincera, espero que recapacite y nos devuelva a la Lucie que todos conocíamos incapaz de parar quieta un momento y más preocupada de si recibía un disparo Franck que del punto al que le gusta comer un filete. Como en el anterior, parece encontrar otro personaje femenino en el que apoyarse, en este caso Amandine una mujer cuyas excentricidades y profesionalidad se unen pero que tampoco ha terminado de convencerme, me ha dejado dudas.

     Latidos es una novela cuyo mérito es tener un buen ritmo, consiguiendo distraer al lector que decida no pararse a pensar. En mi caso ha sido una decepción ya que, como comentaba al principio, esta saga es de las que más me gustan y no he quedado conforme en general ni con la historia ni con su desenlace. No obstante no diré que me planto ya que es casi seguro que le de otra oportunidad con el siguiente volumen de la saga que llevará por título, si no cambia en la traducción, Sharko.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 10 de octubre de 2017

Zona Uno. Colson Whitehead


     "Siempre había querido vivir en Nueva York. Su tío Lloyd tenía un piso en el centro, en Lafayette, y durante los largos períodos de tiempo que transcurrían entre las visitas que le hacía de vez en cuando, fantaseaba con vivir allí. Cuando su madre y su padre lo arrastraban para visitar la exposición elegida para aquella temporada o asistir al exitazo de Broadway que, según ellos, le convenía tanto ver, solían dejarse caer en casa del tío de Lloyd para darle un rápido saludo."

     Pese a que esta novela es una reedición, en su día no me llamó la atención. Tras El ferrocarril subterráneo, es lógico que aparezcan reediciones y otros títulos de su autor y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Zona Uno.

     Conocemos a Mark Spitz, un limpiador. Un muro de hormigón que pasa por Broadway y canal separa a este hombre y sus compañeros de los no muertos que pueblan ahora las calles. Desde una noche de domingo llamada "La Última noche" el mundo ha cambiado, la sociedad vivió un momento sangriento y ya nada es lo que era. Ahora hay skels (no muertos, esqueletos) en las ciudades y, si bien la mayoría son torpes que permanecen en los lugares habituales en los que estaban en vida, hay otros peligrosos y violentos. Todos ellos con sed de sangre. Por eso el equipo de Spitz lleva unos trajes de un material especial mientras miran hacia Buffalo, lugar más importante de este nuevo mundo, e intentan limpiar la zona uno en un intento de reconquistar sus vidas perdidas.

     Muchos han sido los que se han sorpendido al encontrarse Zona Uno firmado por el recientemente premiado con el Pullitzer, Colson Whitehead. Y es que, seamos sinceros, un libro de zombies hace que muchos arruguen la nariz porque es un tipo de literatura considerada de género, y decidan de entrada, no acercarse. Una pena, hay novelas estupendas y no deberíamos de cerrarnos las puertas.
   
     Zona Uno comienza como una novela de zombies cualquiera: una plaga asola el mundo, muertos vivientes pululan de una forma más o menos desordenada y/o agresiva, y un grupo de personas tiene que vérselas para sobrevivir y, en este caso, ir habilitando la ciudad por cuadrantes. Sin embargo Colson opta por jugar con el argumento para hacer una crítica mordaz a la sociedad en la que vivimos. En un mundo poblado de cenizas de muertos (ya sean de guerras, terrorismos....), en un mundo que ha cambiado y que nos lo refleja a la perfección en los contínuos flashbacks de su protagonista a momentos anteriores, se añora esa vida, esas marcas... Incluso en esa situación, hay que tener cuidado con las marcas que los sponsorizan. El resto de productos, serán un mrcado negro. Spitz representa al ciudadano de suburbios que siempre quiso ser un urbanita, que ya de niño envidiaba a su tío residente de un imponente rascacielos, aunque solo viviera en un noveno piso, y que sueña con colaborar en el desarrollo de estas ciudades para tener su oportunidad de ser el hombre que soñó. Entre tiroteos y mordiscos dolorosos, nos adentraremos en recuerdos convertidos ahora también en algo doliente, el miedo a encontrar entre los skels a un amigo, conocido o familiar es latente y el stres post traumático una realidad que se combate con la esperanza, a la que se le pone nombre. La gran novedad, al menos para mi, ha sido un porcentaje mínimo de estos zombies que logran provocar en el lector sensaciones inesperadas. Todo un acierto por parte del autor.

     Y para lograr todo esto, Colson utiliza una línea temporal mínima. Si el mundo queda asolado en una noche, Whitehead nos cuenta su historia en tres días, un  largo fin de semana lleno de elaboradas frases que me sorprendieron desde las primeras páginas. Una historia muy elaborada que se aleja totalmente de aquellas tipo Walking Dead y de cuya lectura he disfrutado enormemente. Animáos, merece la pena. Es un placer leer a Colson Whitehead y Zona Uno es mucho más que una novela de zombies.

     Y vosotros, ¿hay algún género literario que evitéis en vuestras lecturas?

     Gracias.

lunes, 9 de octubre de 2017

El hombre que perseguía su sombra. David Lagercrantz


     "Holger Palmgren se encontraba en la sala de visitas, sentado en su silla de ruedas, y dijo: 
     —Siempre he querido preguntarte por qué es tan importante para ti el tatuaje del dragón. 
     —Tiene que ver con mi madre. 
     —¿Con Agneta? 
     —Yo era pequeña, debía de tener unos seis años. Me escapé de casa. 
     —Ah, sí, creo que ya me acuerdo. Había una mujer que solía visitaros, ¿verdad? Y que tenía una especie de marca. 
     —Sí, era como si su cuello hubiese ardido. 
     —¿Como si el fuego de un dragón se lo hubiese quemado?"

     Cuando un lector comienza una saga, si esta le gusta, lo habitual es que la siga. En este caso el autor original falleció y se le encargó a otro su continuación, y en ello estamos. Hoy traigo a mi estantería virtual la última entrega de la saga Millennium, El hombre que perseguía a su sombra. Millennium 5.

     Debido a lo sucedido en el volumen anterior, encontramos a Lisbeth Salamnder en la cárcel. Allí asiste a los abusos y la brutalidad particularmente centrados en una joven cuya historia llama la atención de Salander. Fiel a sus principios se propone ayudarla de algún modo por lo que encargará que se investigue lo que sucede con esta joven chica. Por otro lado seguiremos con el hilo que tira del pasado de Salander.

     Nadie duda de la complejidad que supone recibir el encargo de adentrarse en un universo creado por otro, sobre todo si los protagonistas son tan singulares como Salander y Blomkvist, pero ahí tenemos a Lagercrantz ya en el segundo libro de la saga Millennium firmado por él. Además en esta ocasión se ha permitido algunas licencias más que en el anterior, libro en el que jugó con el lector y la protagonista a cargar de tensión la historia hasta conseguir una entrada triunfal de Salander. Esta vez, el libro gira en torno a ella, y desde las primeras páginas estará presente. Lagercrantz ha optado por ir hacia atrás para responder preguntas que el lector podía tener e intentar justificar el carisma de sus personajes, y lo ha hilado con una trama carcelaria. Dos historias que convergen en la propia Salander y que serán investigadas, como viene siendo habitual, por el periodista de Millennium.
     Sin embargo, y pese a que Salander debería de alzarse como la gran protagonista, me la he encontrado con muchísima menos potencia que en las entregas anteriores, como si, pese a aparecer más que nunca, lo hiciera de forma desdibujada. Y no he podido evitar la sensación de que se perdía algo de su esencia, de fortaleza, en este camino, sensación que me ha perseguido hasta las últimas páginas y que no he tenido con su compañero Blomkvist. Esta especie de juego desigual unido a una trama que no me ha parecido demasiado novedosa ni original ha provocado que tenga la sensación de estar ante una novela nórdica más, o tal vez haya sido las expectativas con las que todos llegamos siempre a los títulos Millennium. Pero, al menos por mi parte, he echado en falta los diálogos y algunas descripciones, al mismo tiempo que me han sobrado determinadas explicaciones que lo único que provocaban era un parón en la trama, de tal modo que le ha faltado ese dinamismo de Larsson, así como una evolución en la relación entre Blomkvist y Salander.

     El hombre que perseguía a su sombra es una novela ágil y entretenida cuyo ritmo aumenta en las últimas páginas y que se cierra con la firme promesa de una entrega más con la certeza de que, los lectores de la saga, estaremos esperando impacientes.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sagas o preferís libros autoconclusivos?

     Gracias.

viernes, 6 de octubre de 2017

La belleza es una herida. Eka Kurniawan


     "Una tarde, un fin de semana de marzo, Dewi Ayu se levantó de su tumba tras haber pasado veinte años muerta. Un pastor que estaba echando la siesta a la sombra de un franchipán se despertó, se meó en los pantalones cortos y chilló, y sus cuatro ovejas salieron corriendo cada una por su lado, entre las lápidas de piedra y de madera, como si alguien hubiera soltado un tigre."

     Hace años, cuando comenzaba mis aventuras como lectora, existía una colección de libros llamada "Narrativa de otras culturas" que me permitió viajar a través de las letras. Siempre me han interesado ese tipo de libros y, seguramente por eso, me atrajo el libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de La belleza es una herida.

     Conocemos a Dewi Ayu en el momento en que regresa de su tumba. Veintiún años antes había fallecido, justo después de dar a luz a su cuarta hija, y ese es el primer pensamiento que tiene al regresar: su cuarta hija, Bella. Dewi Ayu fue una mujer hermosísima, prostituta, que tuvo tres hijas rotundamente hermosas. Después nació Bella, cuya fealdad hizo estremecerse a cuantos la contemplaron al nacer.

     Poco más de quinientas páginas son las que necesita Kurniawan para escribir una saga familiar ambientada en Indonesia, que nos relate además su tumultuosa historia reciente, y que contenga elementos bellísimos de un realismo mágico que se ve reforzado por la base de la trama de la novela: la historia de la mujer que se levantó de su tumba. De hecho, solo con este comienzo, ya gana la atención de sus lectores: ¿qué me está contando este hombre? nos preguntamos extrañados ante tan abrupto comienzo. Un comienzo llamativo, que terminará siendo una constante capítulo a capítulo a lo largo de todo el libro, en todas las variantes que imaginemos y puede que alguna más.
     La ambientación, el contexto histórico, es uno de los componentes más importantes de la novela, ya que se sitúa en una época en la que Indonesia pasa de las manos holandesas a las japonesas para terminar en la de los propios indonesios. Y esto será determinante para una hija incestuosa de holandeses, como es Dewi, que en el primer cambio se verá recluida en un campo que veremos pasar por distintas manos. Así es como Dewi comienza a ser consciente de su belleza, y del uso que puede darle. Su maldición, que luego le permitirá llegar a altas esferas, será esa belleza que le hizo pasar por más de ciento sesenta hombres: que le convirtió en puta en una sociedad en la que el papel de la mujer es secundario y en una novela en la que los hombres solo aparecen para cumplir su función designada.
     "No hay peor maldición que traer una niña guapa a este mundo de hombres repugnante como perros en celo."
     Estas palabras salen de la boca de Dewi cuando nace su última hija, Bella. Y, pese a ser un personaje determianante, esta cuarta hija tendrá que compartir protagonismo con esa otra belleza que se escribe con minúscula y que marca destinos. Sobre todo si tu nombre es Bella y eres fea. Y si tu madre vuelve tras tantos años de ausencia entre los muertos.

      Todo esto es la novela de Kurniawan, en cuyas palabras uno no puede dejar de ver ecos de mitos o cuentos tal vez orales sobre resucitados y fantasmas. Una novela cuyas páginas están llenas de brutalidades y violaciones, secretos y muertos que llenan lugares, venganza, locura, crítica a los colonialismos y las guerras, a la codicia y también un sentido del humor corrosivo que se cuela en algunas de sus frases. Y todo ellos queda perfectamente compensado con algunas de las imágenes más hermosas que me he encontrado en mis últimas lecturas. Esas que pertenecen a la fantasía y que el autor introduce casi sin que lo notemos, como una metáfora, aumentando la sensación en el lector de estar ante un terrible cuento para adultos. Un cuento de esos que aún no fueron edulcorados, en los que los monstruos acechan en muchos lugares, el mundo no es un lugar tan hermoso y los héroes tal vez no lo sean tanto.

     La belleza es una herida es un libro ambicioso y tremendo que se queda pegado al lector tras finalizarlo. Nos deja la certeza de haber leído algo especial, un poso, un resto que hace que, días después y mientras hacemos cualquier cosa, nos asalte una imagen, un pensamiento recogido de las palabras de Eka Kurniawan. Sobre este título estoy segura de una cosa: no dejará a nadie indiferente. Y a mi me ha encantado el viaje.

     Y vosotros, ¿os aventuráis en vuestras lecturas a viajar a otros países?

     Gracias.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Detrás de sus ojos. Sarah Pinborough


     "Pellizcarme y repetirme cada hora: No es un sueño.
     Mirarme las manos. Contarme los dedos.
     Mirar un reloj, apartar la vista, volver a mirar.
     No perder la concentración ni la calma.
     Pensar en una puerta."

     Me gusta Sarah Pingorough, por eso tenía curiosidad por su nuevo título y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Detrás de sus ojos.

     Conocemos a Louise, una mujer divorciada con un hijo pequeño que tiene un trabajo a tiempo parcial en una clínica privada y una nula vida social o amorosa. Una noche conoce a un hombre por el que siente una inmediata atracción en principio correspondida, pero está casado y la cosa no va a mayores. Lo que no espera es encontrárselo al día siguiente en el trabajo: es David, su nuevo jefe, que aparece con su bellísima esposa. Y tampoco esperaba encontrársela en plena calle de sopetón y empezar una amistad.

     Detrás de sus ojos es una novela de torsiones, un libro en el que el lector comienza una historia y termina con otra entre manos totalmente distinta. De hecho, una vez leído, desafiaría a cualquiera a ponerle una única etiqueta que no fuera narrativa contemporánea, ya que se mueve en ese espacio intermedio situado entre géneros que, bien llevado, puede resultar atractivo a aficionados y no aficionados a ellos.
     Pinborough utiliza una doble voz, la de las dos mujeres protagonistas, y dos momentos temporales, uno en pasado y el actual. Nos lleva sin opción a perdernos a través de una historia que se va oscureciendo a medida que avanzamos en ella. Las voces se diferencian perfectamente, más incluso a medida que avanzamos ya que la psicología de los personajes se va descubriendo a través de sus propios pensamientos y reflexiones. De este modo lo que parece un triángulo amoroso se complica en una red de secretos y mentiras que anuncian que nada bueno puede salir de ello. Lo que parecía un matrimonio problemático y una tercera persona, tal vez manipulada por una o ambas partes, se va convirtiendo en una historia retorcida de obsesiones y engaños que consiguen atrapar a un lector que irá tan a ciegas como una de sus protagonistas. No significa esto que la autora nos obligue a tomar partido por Louise, pero sí que será nuestros ojos en la novela e iremos descubriendo con ella cada una de las capas de esta novela que termina con un giro monumental del que nada os puedo decir. Sería imperdonable si alguien os diera una pista sobre las distintas naturalezas de esta historia. Es una novela cuya lectura debe de ir acompañada del lento descubrimiento de cada una de sus partes, en la que el lector se llega a sentir a ratos tan torpe como la propia Louise, pero ese sentimiento es un trámite imprecindible para que luego todo funcione.

     Detrás de sus ojos funciona. No os dejéis engañar por las apariencias porque poco o nada tiene que ver con Perdida o similares, Pinborough va mucho más allá en este título. De hecho, cuando uno cierra el libro aún puede notar los temblores que han producido sus últimas cincuenta páginas en toda la historia. Y, y aquí viene lo realmente bueno, consigue que todo quede en su sitio, nada se desmorona, cada palabra, cada gesto de cada personaje, cada rasgo, paisaje o palabra, estaban calculados al milímetro. No es una novela de esas que dicen de ritmo vertiginoso, no hace falta para que el lector sienta la necesidad de seguir leyendo, de descubrir la historia, los secretos...

     No dejéis que nadie os lo cuente, leedlo.

     Y vosotros, ¿sois lectores "de género" o preferís mezclar?

     Gracias.

martes, 3 de octubre de 2017

El deshielo. Lize Spit


     "La invitación llegó hace tres semanas en un sobre exageradamente franqueado. El peso de los sellos, que a su vez debió de aumentar los portes, me llenó de esperanza al principio: aún hay cosas que se necesitan para existir."

     Hay libros que llaman la atención a primer vistazo, la cubierta, el título, y no miras mucho más para decidirte a comprarlos. Eso me sucedió con este. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El deshielo.

     En el año 1988 en Bovenmeer solo nacen tres niños: Laurens, Pim y Eva. Están, por lo tanto, condenados a ser amigos, ya que ni siquiera tendrán un aula para ellos solos, son demasiado pocos. Han pasado muchos años desde aquello y Eva recibe una invitación para regresar a su ciudad natal, con motivo de una celebración. Así que Eva deja atrás su actual ciudad, Bruselas, y se encamina a Bobenmeer en su coche, con su hielo y su sed de venganza, mientras va rememorando en el camino su infancia, su adolescencia y el momento en el que todo cambió para estos tres mosqueteros.

     Uno comienza la lectura de este libro sin tener muy claro lo que va a encontrarse. En un primer momento, incluso puede que espere un relato nostálgico de la vida en un pueblo pequeño. Sin embargo nada más lejos de la realidad, porque según lo que Spit nos relata, las poblaciones pequeñas pueden ser lugares crueles y aterradores. Bovenmeer lo es. La vida de Eva, que es quien nos relata la historia, lo es. Una familia disfuncional entre efluvios alcohólicos, una hermana y dos amigos en un pueblo terrible lleno de maldades. Y donde la amistad debería de haber sido su salvación, el descontrol, la rebeldía o tal vez la genética del lugar, la transforma en algo igualmente terrible. ese es el lento goteo de Spit en su libro, página tras página, despacio, asfixiando a un lector que asiste impotente a una historia temiendo un final trágico.
     Eva nos habla desde el presente mientras mediante recuerdos va regresando a personas y lugares de su juventud, casi enfrentándose a ellos. Y ahora es al lector al que le va a tocar enfrentarse al presente. No tardamos en darnos cuenta de que las consecuencias del pasado se van a vivir y aún así caemos presa de la decisión de Eva, sentimos la necesidad de conocer su plan y este es el camino que nos obliga a recorrer la autora, despacio, con calma, y no podemos apartar la vista de un bloque de hielo... el momento en que esta parte es revelada, se vive casi como un puñetazo, porque somos espectadores de lo inevitable, y quizás por eso esta historia de ritmo lento va acelerando a medida que llegamos al final. Y cerramos el libro agotados. Hemos leído el deshielo.

     No es una novela fácil de leer, como tampoco lo es de explicar sin contar demasiado. Baste decir que Lize Spit nos entrega un relato crudo de un lugar lleno de miserias y secretos y que, el juego inventado por estos tres amigos se torna en algo realmente aterrador. Es cierto también que el lector termina por inmunizarse ante tanta maldad, y es que, el exceso muchas veces provoca una suerte de efecto caricatura que desdibuja la realidad ayudando a nuestro estómago a seguir adelante. Con todo la historia es buena, te mantiene pegado a su relato levantando la vista apenas para tomar aire, agradecido de no estar en ese lugar, en ese momento.

     He disfrutado leyendo El deshielo aunque no sea un libro bonito. No sé si existe Bovenmeer, hablan de Viersel, localidad natal de su autora. En todo caso yo lo tengo claro, no iría allí.

     Ayer se me olvidó preguntar, ¿qué libro estáis leyendo esta semana?

     Gracias.

lunes, 2 de octubre de 2017

La ciudad de cristal. Paul Auster


     Hay nombres de escritores que intimidan y uno es Paul Auster. Tanto es lo que se dice, tan alto se le pone, que un lector no iniciado a veces no sabe muy bien por dónde empezar. Por eso, una novela gráfica, puede ser la perfecta toma de contacto. Hoy traigo a mi estantería virtual, La ciudad de cristal.

     Conocemos a Quinn cuando recibe una llamada telefónica preguntándole por el detective Paul Auster. No saca de su error al interlocutor y recibe el encargo de vigilar al padre de Peter Stillman, un joven casado con una enfermera. Así será como nos enteremos de cómo es esa peculiar familia: los Stillman.

     La ciudad de cristal es la primera novela de la famosa Trilogía de Nueva York y que se completa con Fantasmas y La habitación cerrada. Todas ellas tienen en común la ciudad en la que se desarrollan y pertenecer al género detectivesco.

     Contaba Auster que, viviendo él solo hace ya años, una noche sonó el teléfono y  al responder le preguntaron por la agencia de detectives Pinkerton. El Autor explicó el error y colgó. A la noche siguiente la llamada se repite y Auster vuelve a explicar el error a quien le llama pero, como buen escritor, se queda pensando en qué hubiera pasado en caso de decir que sí. Ahí nacía la idea de esta novela, con la que se inauguraba una de las trilogías más famosas de la literatura contemporánea. Ahora nos llega la adaptación gráfica y, por uno de esos juegos del destino, el proceso para forjarse esta adaptación, también hubiera podido pertenecer a una de las novelas austerianas. Art Spiegelman,  autor de Maus y amigo de Auster, sría el encargado de capitanear esta iniciativa y se decidiría por el dibujante Paul Karasik. Hasta ahí no parece extraño, pero Karasik, además de haber sido profesor de un hijo de Auster, había iniciado por pura diversión, el dibujo de alguna página de la novela.

     No acierto a imaginar lo complicado que tuvo que ser para Karazik y Mazzucchelli dibujar esta novela de Auster, ya que es una novela llena de símbolos y alusiones lingüísticas, volviéndose a ratos extraña al modo que Auster nos tiene acostumbrados a sus lectores. Hay alusiones a la obra del padre Stillman, cambios de nombre de personajes que usan seudónimos, disfraces y metáforas. Una verdadera locura si uno se para a pensarlo. Sin embargo en este caso, parecen haber encontrado la forma perfecta de hacerlo. Lejos del cómic absolutamente realista, los dibujantes decidieron introducir símbolos fáciles de recoger al lector, logrando que la historia no pierda ese peculiar toque que Auster imprime a toda su obra. Hay un ambiente de ciudad en tiempos pasados, de claustrofobia o angustia incluso en algunos momentos en esos trazos que recuerdan de algún modo al cine negro que facilitan al lector recoger cada uno de los mensajes que se reciben. E insisto, ha de ser harto difícil conseguir eso en una novela de este escritor.

     En La ciudad de cristal acompañamos de este modo a Quinn, por cierto escritor, en su improvisada misión que le lleva a adentrarse en conceptos sobre lenguaje y lingüística incluso debido entre otras cosas al experimento llevado a cabo por el padre con su hijo. Una historia, además, en que el azar, tema recurrente de Asuter, también tendrá cabida.

     La ciudad de cristal es una muy buena opción como primer acercamiento al autor y su novela gráfica, además de ser una gran adaptación, es recomendable tanto para quienes leyeron la novela, como para quien no lo hizo, ya que complemente en algunos momentos aquello que Auster relató.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela gráfica?

     Gracias.

sábado, 30 de septiembre de 2017

La página en blanco



     Temo a la página en blanco y no escribo.

     Temo a la página en blanco que va detrás de la última página del último libro de mi escritor favorito. Temo que no haya más escrito, y que eso que todos dicen de estar vacíos y agotados tras el esfuerzo de crear un mundo para mi... sea cierto esta vez. Y que no me quede nada. Temo que haya tirado la llave a esos mundos, que no le merezca la pena el viaje, el esfuerzo, abrir la puerta para que podamos pasar los lectores.

     Quizás por eso durante mucho tiempo me limitaba a leer a escritores ya fallecidos: era como un disgusto controlado, beber de una botella transparente en la que siempre podía mirar al trasluz cuánto líquido quedaba. Pero es inevitable abrir los ojos y coger otros libros, descubrir otros nombres, beber de botellas opacas. Y entonces empieza la espera entre libro y libro. Y no, no hablo de sagas, terminadas o no, no se trata de eso... se trata de esa línea invisible que hace que un escritor conecte con el lector y que la sientes como una corriente eléctrica solo con rozar el lomo de sus libros. Esos escritores de los que te enamoras sin remedio cuando descubres sus palabras, y cuya trayectoria sigues descubriendo que poco importa si cambia de tema, de país o de siglo, si habla de pasado, presente o incluso futuro, porque pareciera que cada palabra va dirigida a ti. Seguro que sabéis lo que digo. Hablo de esos cuya última obra compras con ansia y luego no sabes si comenzar su última lectura o tal vez dilatarlo, que miras la cubierta adelantándote al placer de comenzar la lectura. Aquellos cuyo libro temes terminar, porque después no queda nada por leer, nada por descubrir...

     Así que, aquellos que escribís, no dejéis de hacerlo. Porque cada lector vive de las palabras de su escritor favorito. Y todos tememos a la página en blanco.

     Gracias. Por ser. Por escribir.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Berta Isla. Javier Marías



     "Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido, de manera parecida a como no se sabe, en la duermevela, si se está pensando o soñando, si uno aún conduce su mente o la ha extraviado por agotamiento. A veces creía que sí, a veces creía que no, y a veces decidía no creer nada y seguir viviendo su vida con él, o con aquel hombre semejante a él, mayor que él. Pero también ella se había hecho mayor por su cuenta, en su ausencia, era muy joven cuando se casó."

     Tengo bastante claro que para mi uno de los grandes nombres de la literatura en nuestro país es el de Javier Marías, cuyos libros pueblan mis estantes y mi memoria lectora. Por eso recibí su nueva novela como un acontecimiento y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Berta Isla.

     Conocemos a Berta Isla, una mujer que conoce siendo aún adolescente a Tomás Nevinson. Ambos se enamoran y pronto son conscientes de que entre ellos existe el tipo de amor que conduce a las parejas al matrimonio, aunque a veces estén separados ya que ella estudia su carrera en Madrid y él en el lejano Oxford. Será en ese momento cuando Tomás comience sus pasos en el mundo del espionaje, provocando que su amor, y por extensión sus vidas, no sean habituales.

     No se puede hablar de Berta Isla sin hablar de toda la obra de Javier Marías ya que está profundamente entrelazada con alguno de sus libros más conocidos. Tiene el autor varios títulos agrupados bajo el nombre Ciclo de Oxford, por ejemplo, con el que Berta se relaciona de forma directa ya que, para empezar, en Oxford, un día cualquiera, se produce un momento determinante para la acción de esta historia. Muy importante además es esa expresión de un día cualquiera, ya que la novela trata de esa parte de la vida en la que suceden las cosas que no elegimos porque no podemos hacerlo, y es que, si nacer no es decisión nuestra, muchas de las decisiones de la vida tampoco lo son de tan empujados que nos vemos a ellas.
     Pero volviendo al universo de Marías, recuperaremos en esta novela a personajes de Tu rostro mañana, sir Peter Wheeler hispanista, y Bertram Tupra, reclutador, para más datos (me permito aquí un pequeño inciso para preguntarme si más lectores pensaron que podría aparecer un profesor ya que había otras visitas...). Aunque no es necesaria su lectura para acometer la historia de Berta, los fieles lectores de Javier Marías, construimos con gusto ese universo en el que personajes y formas son rescatados, a medida que vamos leyendo su obra, quizás por eso también tuve presente Los enamoramientos, durante su lectura. Es constante también la presencia del amor por la literatura del su autor y es que, aunque en esta ocasión no ha utilizado una cita de Shakespeare para darle título a su obra, veremos una vez más referencias literarias atribuídas o no a grandes nombres como T. S. Eliot o Dickens.
     Como no iban a ser todo similitudes, marca como gran diferencia, el uso de la tercera persona, que hacía mucho tiempo si es que recuerdo haberlo leído, que el autor no retomaba. En esta novela en cambio, alternará la tercera persona con la primera, de una forma a mi ver más que acertada teniendo en cuenta el tema central.

     Y ahora la historia de amor, ya que dicen además que todos los libros tratan en realidad de amor y esta es una novela de espías en la que no se narran aventuras. Berta y Tomás se enamoran de una forma sólida en una época convulsa de revueltas y avances. Pronto comprendemos que las separaciones forman parte al principio de una suerte de intermitencia no computada en su relación que, sin embargo, al comenzar la novela de espías y comenzar el secretismo, van haciendo mella en Berta quien parece empezar a desdibujarse a sí misma a la vez que se define para el lector. No en vano decía Marías que era una novela sobre la espera desde quien espera, y esa es Berta que, como Penélope, espera el regreso de un marido cuya imagen se aleja al igual que determinadas certezas. Y aquí entra el enorme acierto del autor al tratar su novela alternando la tercera persona y la primera, ya que si hubiera utilizado solo la primera, si Berta hubiera sido la única que nos contara su historia, hubiera sido un libro "cojo". Aunque no entraré en más detalles, ya que los libros hay que irlos descubriendo en sus páginas con, si acaso, alguna pequeña guía que no desvele datos, si acaso caminos.

     Quienes busquen una novela de aventuras, que no se acerquen, ya que fiel a su costumbre el autor arma su obra de frases largas que aprovecha para disertar con reflexiones tanto del narrador, tal vez del propio autor, como de los personajes. Y ese es, para mi, el signo más característico de toda su obra. La posibilidad de adentrarnos en las reflexiones de una generación que parece haber decidido acotar, ya que hace unos cuantos años que se plantó en el calendario a la hora de ambientarse, y que obligan al lector a mirar problemas ajenos que pueden ser propios; que le hacen detenerse, convirtiendo esas paradas en una virtud y no en un lastre para la lectura.

     Berta Isla me ha gustado, ha sido un libro que he disfrutado página a página y cuya lectura recomiendo como recomendaría, en realidad, la lectura de cualquier otro título del escritor Javier Marías.

     Hay escritores cuya obra nos fascina y leemos todos sus´titulos. Hoy no he tenido pudor en señalar uno de los míos, ¿de quién leéis todo lo publicado?

     Gracias.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Huracán. Sofía Segovia


     "Aniceto Mora era regalado. No era hijo, ni huérfano, ni adoptado. Soy regalado, decía siempre."

     El murmullo de las abejas es una novela peculiar, quizás por eso tuve la curiosidad por leer el siguiente título que ha llegado a nuestro país de su autora. Hoy traigo a mi estantería virtual, Huracán.

     Conocemos a Aniceto Mora, al que llaman y se hace llamar el Regalado. Y no le falta razón ya que su familia le regaló a los Nayuc, pensaba él que como hijo, pero en realidad fue como peón sin sueldo ni vida digna entre esa familia. Pero no es esta la historia entrañable de un huérfano que lucha en la vida. Porque Aniceto lucha, sí, pero no mejora. El resentimiento de sus primeros años, la pobreza, la peste de los cerdos y la crueldad, se instalan en su pecho y le acompañan hasta sus últimos momentos.
     Pasan los años y un huracán llega a su isla, Cozumel, tal vez alguien lo recuerde, el Roxanne en 1998. Ahora Cozumel es un lugar turístico en el que se alzan hoteles. En uno de ellos, blanco por fuera, trabaja de conserje Manuel, que será el encargado de avisar de la llegada del huracán y cuyos ojos observarán los estragos que deja. Un hotel lleno de turistas entre los que se encuentran las dos parejas a las que Sofía da protagonismo en la novela: Paul y Lorna, los gringos; y Roberto y Marcela, mexicanos de vacaciones.

     Huracán es en realidad el primer libro de Sofía Segovia. En el año 2000 nacía con el título Noche de huracán y en 2010 veía la luz en su país, aunque en una pequeña tirada. En España ha sido gracias a la puerta que le abrió El murmullo de las abejas, que podemos ahora disfrutar de Huracán, que parte de aquel manuscrito Noche de huracán y que vio la luz en su país el año pasado.

     Huracán es una historia de vida o mejor aún una historia de lo que es la vida. La vida no siempre la elegimos, e incluso cuando la hacemos, se empeña en desbaratarse con algo que escapa a nuestra capacidad de orden, desbaratándolo todo. Puede ser asoladora, como un huracán. Y da igual si eres un indeseable como Aniceto, o una pareja con capacidad económica dispuesta a disfrutar de tus vacaciones. Partiendo de esa idea, Sofía deja ver lo que sucede con las personas cuando acontece algo así: sus miedos, sus temores, sus lealtades también... todo sale a la luz removido por la fuerza del huracán en esta novela que divide bajo el título de quien la protagoniza, mientras nos preguntamos cómo conseguirá entrelazar todas las historias. Porque hay unas que tenemos claro, pero nos falta la nota discordante, Aniceto, cuya vida ocupa además la mayor parte del libro y que a mi me ha parecido con diferencia lo más interesante. De hecho una vez cerrado el libro, cuando nos paramos a pensar en por qué la autora ha decidido meter la vida de esas otras personas de una forma tan puntual, pero otorgándoles su propio capítulo, no tardamos en caer en la cuenta de una cosa: las desgracias hacen extraños compañeros que coinciden reunidos en un punto. Por eso no viene mal que desvíe por un momento la mirada de Aniceto para darnos esa otra parte de la vida, no solo la suya. Aunque también Aniceto sufrirá el huracán, cómo no. Y seguirá sin darnos pena porque, como empezaba diciendo, esta no es la historia de un niño regalado que lucha, pobrecito, para ser alguien en la vida. Todo lo contrario, es un indeseable, sin excusas.

      Me ha parecido una novela entretenida, marcada por la fluidez durante su lectura; incluso las partes más duras, se antojan fáciles relatadas por Sofía Segovia. Quizás por eso al terminarla también he tenido la sensación de que le podía haber imprimido más fuerza a esta historia.

     Reconozco que tuve miedo de encontrarme ante un libro sobre desastres naturales, ya que no suelo acercarme a ese tipo de novelas, pero tuve suerte, no es así. Y vosotros, ¿hay algún tipo de temática que evitéis?

     Gracias.

martes, 26 de septiembre de 2017

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad



     " La Nellie, una yola de recreo, borneó sobre su ancla sin un flameo de las velas y dejó de moverse. La pleamar se acercaba, el viento estaba casi en calma y, puesto que la nave se dirigía río abajo, nada podíamos hacer más que fondear y esperar el reflujo."

     Como buena bibliófila tengo mis manías. Una es coleccionar ediciones de determinados títulos, como el que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de El corazón de las tinieblas.


     La novela la podríamos dividir en tres partes, en la primera Marlow cuenta su historia a un grupo de marineros  en el Támesis, es un pie a el viaje por el Congo, que es la parte central del libro. En esta parte es la que encuentra a Kurtz, un agente europeo que va ganando protagonismo a medida que llegamos a la parte final del libro. Marlow viaja para buscar a Kurtz y llevarlo de regreso, y nos muestra que el viaje por el corazón de las tinieblas no tiene que referirse al río o la selva, sino al interior del personaje que van a rescatar, que ha ido perdiendo la noción de la conciencia y poco a poco se ha ido dejando llevar por sus instintos más bajos. Ahí residen realmente las tinieblas de las que Conrad nos habla, en el alma de su protagonista y en la conciencia que nos obliga a sacar.

     El corazón de las tinieblas es una novela corta que comenzó siendo publicada por entregas a finales del siglo XIX. Conrad utilizó su experiencias durante los seis meses que pasó en un Congo asolado por el rey Leopoldo II de Bélgica para crear un referente de la literatura actual. Ya T. S. Elliot, en 1926 la utilizó para inspirar su conocido "Los hombres huecos" que sería, a su vez, recitado a finales de los 70 por Marlon Brando en Apocalipsis Now, película cuya base se sustenta también en esta novela.
     Estamos, pues, ante una novela de culto contenida en los mil y un cánones de la literatura que han ido saliendo desde su publicación y que ahora forma parte también dela colección Los ineludibles de Navona, con una nueva traducción, que personalmente me ha gustado, a cargo de Juan Gabriel Vásquez.

     No estamos esta vez frente a un simple libro de aventuras aunque comienza de forma casi idílica en un barco y con un viaje para entregar una carta.. pero, a medida que nos acercamos a Kurtz, vamos viendo el horror que encierra esta novela. Nos muestra la imagen descarnada de los estragos realizados por la colonización, y lo que le puede hacer el poder a un hombre, la corrupción a la que se ve expuesto. Kurtz, capaz de cautivar con su voz y su carisma, representa a la perfección la capacidad para deslumbrar y dominar. Incluso el narrador se siente atraído por la figura de Kurtz mostrando como el bien y el mal están dentro de cada uno de nosotros. Incluido el buen Marlow. Y todo esto, lo logra Conrad en algo menos de doscientas páginas que se agarran a una prosa precisa que no se pierde en largas descripciones y utilizando a un narrador que tiene algo de solemne en muchos momentos.

     Joseph Conrad me gusta y El corazón de las tinieblas es uno de esos libros cuya primera lectura envidio cuando lo veo en manos de otra persona. Es de esos libros que perduran, imprescindible.

     Yo ya he confesado una de mis manías biliófilas, y vosotros, ¿tenéis alguna?

     Gracias

lunes, 25 de septiembre de 2017

Toda una vida. Robert Seethaler


     "Una mañana de febrero de 1933, Andreas Egger encontró moribundo a Johannes Kalischka, el cabrero conocido por los habitantes del valle como Hannes el Corneta, lo levantó agarrándolo por el jergón de paja empapado, que desprendía un olor un tanto agrio, y lo arrastró durante tres kilómetros por un sendero cubierto con una gruesa capa de nieve."
 
     Vi este libro en twitter y creo que tardé apenas un minuto en decidir que me interesaba. Y mucho. Menos de una semana después, hoy traigo a mi estantería virtual, Toda una vida.

     Conocemos a Andreas Egger, abandonado en la puerta de su tío con unos pocos billetes metidos en un saco que llevaba al cuello, en un pueblo de las montañas. Son los años treinta y Egger comienza una vida como sobrino bastardo en una familia con hijos que lo trata como a un animal de carga. Seguiremos su vida y sus pasos hasta su muerte con más de setenta años, en ese mismo pueblo que lo viera llegar siendo un niño.

     En toda una vida siete décadas de historia son condensadas en su protagonista, Egger. Un hombre tranquilo, que ve como la vida pasa por delante de sus ojos mientras él camina cojeando en busca de un nuevo empleo; tal vez colocando cables del teleférico, tal vez enseñando el lugar a los turistas que poco a poco comienzan a llegar.. lo mismo da. Él busca un empleo, lo consigue y lo lleva a cabo. el mundo, mientras tanto, cambia a su alrededor. Y Egger mira. Porque esta es su novela. La de un hombre sencillo que descubre las durezas de su existencia desde sus primeros años cuando su tío, al pegarle, termina por provocarle la lesión que le dejará la cojera como recuerdo. La de un hombre que mira las montañas, capaz casi de ver su silencio y su grandeza y que mide los días en el tiempo que tarda el sol en esconderse tras ellas. Un hombre lento, casi calmo, del que Seethaler no hace una víctima en ningún caso, que no se sorprende por la vida, casi ni por la guerra. Porque la guerra llegó también a sus montañas, y Egger pasa ocho años en campamentos rusos. Y no hay drama. Solo el relato de una vida. Una vida que, cuando terminamos el libro, ha pasado por muchos momentos, aunque durante el camino apenas hayamos sido conscientes, porque, a fin de cuentas, y esta es una de las reflexiones a las que nos conduce esta lectura: la vida es eso que nos va sucediendo a medida que cumplimos años. Y no, no es una reflexión tan sencilla como puede parecer en un primer momento.

     Quizás lo que más sorprende de la novela de Seethaler es la sencillez con la que relata una época llena de avances y cambios que vivieron varias generaciones. No necesita ochocientas páginas, porque Egger nunca hubiera sido capaz de llenar tantas páginas con lo que sentía. Y eso lo convierte en un personaje entrañable para un lector que no duda en acompañarle. Toda una vida es una novela de un personaje que termina siendo para nosotros una persona. Quizás no hemos conocido a alguien como Egger, pero todos nos hemos tropezado con algún tipo de Egger en la vida. Y ese es el hilo que nos une a este estupendo libro que lejos de perderse en descripciones, te consigue llenar de sensaciones. La primera de ellas, la paz.

     Me ha gustado. Merece la pena su lectura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Javier Marías: En la literatura todos hemos sido intrusos



     Este mes veía la luz Berta Isla, la novela número 15 de Javier Marías, y la primera que lleva nombre de mujer. Tras tres años esperando, no es de extrañar que muchos de sus lectores estuviéramos pendientes de la llegada de Berta a las librerías para poder volver a disfrutar de la prosa de su autor, que dirigía una mirada casi divertida a los medios antes de sentarse a responder las preguntas sobre su último libro.

     La primera pregunta recibida por el escritor fue sobre la muerte del poeta John Ashbery, ya que Javier Marías es uno de sus traductores, y se mostró entristecido con la noticia, revelando además que tenía pendiente responder a un mail recibido unos días antes. Y ahí empieza a descubrirse un poco el carácter de Javier Marías cuando nos explica que "en realidad yo no contesto mails, fíjese si soy antiguo, los mails que recibo se imprimen y luego los respondo en un papel que una persona se encarga de escanear y enviar" y es que no es la primera vez que Javier Marías habla de su nula presencia en las redes sociales y su escaso interés en determinadas formas de tecnología. Aunque eso no evita que sea más que consciente de los revueltos que a veces se forman por sus declaraciones en las redes sociales. A mi esto me lo cuentan -afirma. Y se muestra sorprendido y casi apenado por este tipo de fenómenos. Yo cuando escribo un artículo, me molesto en prepararlo, en argumentarlo, y luego descubres que la gente no se para a leer, a analizar, que es lo que hace que ese esfuerzo al escribirlo merezca la pena. Se quedan con una frase, a veces ni el titular, o con lo otro dijo que dije, y con eso les basta.


     De Berta Isla nos explica que es una novela de espías, pero no al uso, ya que es una novela sobre quien espera. Un tema recurrente que siempre ha interesado al escritor. No es un tema nuevo en la literatura o el mundo, ya Penélope estuvo esperando a Ulises, aquél primer desaparecido, y en mi obra también lo he tratado.Hay un cuento que escribí hace mucho, La canción de Lord Rendall, en el que se trata este tema, pero supongo que siempre quise tratarlo en profundidad. La lectura hace unos años del que para mí es un gran libro, La mujer de Martín Guerré de Janet Lewis (y que el autor ha publicado en su propia editorial, Reino de Redondela), hizo que resucitaran esas ganas de tratar el asunto en profundidad y, en el propio libro, hay una clara alusión a Wakefield, una novela corta de Nathaniel Hawthorne que trata de la historia de un hombre que decide desaparecer de su casa durante muchos años, quedándose a vivir cerca de su familia y conviertiéndose en un espía por propia voluntad hasta que, pasados esos años decide regresar. Me atraía adentrarme en las historias de estas personas que se van, a veces a una guerra, otras incluso por voluntad propia. Es un hombre porque tradicionalmente lo fueron, ya que se iban a guerras o expediciones.
     La espera -continúa- tiene algo de adictivo. Quien vive mucho tiempo en ella se acostumbra, aunque no lo haya buscado. No es raro que quien esta esperando algo, una vez ya ha finalizado esa incertidumbre, esa ilusión, añore los momentos en los que aún todo era posible. Una vez decidido, ya no hay opciones, ya no hay vuelta atrás. Pasa un poco también cuando escribes un libro: mientras lo estás escribiendo, aunque a veces te pegues con él, todo sigue siendo posible, pero una vez lo terminas, ya no hay más. La historia es la que es, como si siempre hubiera sido irremediable que fuera así, y ya no hay posibilidad de cambiarla.




     Llegados a este punto resulta inevitable preguntarle por su novela, por su proceso de escritura y sus sentimientos al terminarla. Yo soy un escritor minucioso. Cuando termino una novela, siempre estoy convencido de que será la última. Me parece un milagro haberla terminado." Y es que, confesó que fueron muchos días de trabajo, más de setecientos, y más de trescientos treinta de escritura efectiva. Escribir una novela me resulta tremendamente difícil, por eso cada vez que acabo una pienso que no voy a escribir más. ¿Cómo voy a hacer esto otra vez? Es muchísimo trabajo. Trabajo cada página como si fuera la única y la reviso una vez, dos, cuatro, cinco, hasta que quedo satisfecho con ella y paso a la siguiente. Esto supone que muchos días escribo poco más de una página en realidad. Luego las veo todas juntas y me parece imposible que eso que yo escribí de ese modo, de lugar a algo fluido, pero ahí está." Una novela Berta Isla, en la que veremos que alterna primera y alguna parte con tercera persona y en la que nos sorprenderá encontrar a algún viejo conocido de Tu rostro mañana. No dio nombres porque es bastante celoso de sus novelas, de que sea el lector quien las descubra. Afirmó incluso que no le hizo gracia ver las primeras opiniones antes de que su libro saliera a la venta, aunque fueran elogiosas, no se trataba de eso. Imagino al lector que ve la opinión y decide ir a la librería para leer esa historia que aún no está. Y también habló sobre su disconformidad con aquellos que cuentan demasiado sobre los libros que han leído privando al lector de la oportunidad de descubrirlo solo. En cambio en las series si parece importar mucho este tema del spoiler. Sobre sí mismo no tuvo pudor alguno en afirmar Siempre pienso que el libro anterior es mejor, y me pasa con todas mis novelas. Berta es una mujer digna y segura que sabe el papel que le ha tocado, aunque poco a poco se irá haciendo preguntas. En la novela, la identidad y el lugar que ocupamos una vez nacimos, el que nos toca, también son importantes, también Javier Marías les dedica reflexiones, como ya nos tiene acostumbrados en sus libros. Esto es porque hay una serie de temas, de problemas que le interesan, sobre los que le interesa que los personajes reflexionen, Quizás por eso me he quedado anclado en un hilo temporal que se interrumpe hace unos años. Porque ahora tengo la sensación de un mundo más insustancial, en el que la gente ya no se hace una serie de preguntas que a mi me parecen importantes. No me interesa si alguien se hace un selfie, pero sí una serie de preguntas de conflictos, que resultarían inverosímiles si ambientase mi historia en 2017. Ha habido una desustancialización en la sociedad, de todos no solo de los jóvenes -apostilla- que tiene que ver un poco con las prisas y la impaciencia. Y yo no estoy dispuesto a escribir novelas con personajes que considere superficiales. Una novela de espías que no es una novela de aventuras, y reflexiona Javier Marías sobre el glamour que parece adjudicado a esos espías, le llama la atención que nadie parezca pensar que un espía es una persona que está ahí para traicionarte. Desde el primer momento, cuando se te acerca para ganar tu confianza, el motivo, la traición, ya está ahí. No tuvo reparos en señalar el dilema moral sobre los servicios secretos. Por un lado, señaló, queremos saberlo todo, saber demasiado. Cómo vamos a saber sobre nuestros servicios secretos, si el propio nombre lo dice, son secretos. Y por otro hay unas zonas oscuras sobre las que nadie parece querer preguntar ni saber
   

     Temas, todos ellos, tratados en su libro, que se sitúa ya en las mesas de las librerías junto a tantos otros, tema del que también habló Marías. Ahora hay un aluvión de presentadores de televisión que sacan novelas. No tengo nada en contra, ni mucho menos, pero parece que como todo el mundo sabe leer y escribir, cree que puede escribir una novela, aunque no todo el mundo piensa que puede rodar una película o componer una sinfonía. No hablo de intrusos, porque nadie es intruso en la literatura o todos hemos sido intrusos una vez, cuando empezamos. Pero me sorprende la gente que es capaz de sacar novelas con tanto desparpajo, porque a mi las mías me resultan difíciles y me llevan muchísimo trabajo. Una novela, Berta Isla, sobre la que también os hablaré y cuya lectura recomiendo. Termino la crónica del encuentro con un momento curioso. Le preguntaron a Javier, si esperaba parecerse, acercarse en realidad a aquellos escritores que él tenía como referentes, como influencias, a sus admirados. Y quizás fuera ahí donde se viera su mayor sonrisa mientras respondía que ojalá, pero que no se lo imaginaba puesto que eran sus autores más admirados y el siempre se vería a años luz. Me llamó la atención que evitara decir el nombre de ninguno de ellos, entre los que no solo encontramos narradores, sino también poetas como T. S. Eliot.

     Para mi siempre ha sido un placer leer a Javier Marías, no digamos ya la oportunidad de poder escucharle. Muchas gracias a la editorial Alfaguara por invitarme y, como siempre, a todos los que os pasáis por aquí.

jueves, 21 de septiembre de 2017

En estado salvaje. Charlotte Wood



     "Así que había dacelos allí. Fue lo primero que pensó Yala esa mañana oscura. Eso y ¿Dónde están mis cigarrillos?. Dos aves que prorrumpieron en ese variado y seco cacareo, un canto de pájaro antes de que saliera el sol, ruidoso y desquiciado."

     Así comienza la impactante quinta novela de Charlotte Wood. y es que, hoy traigo a mi estantería virtual, En estado salvaje.

    Comienza la novela y conocemos a Vera y Yala, dos mujeres que junto a otras ocho despiertan en un salvaje cautiverio. Todas han sido raptadas y desprovistas de su identidad, confinadas en un lugar inhóspito bajo las órdenes de dos hombres jóvenes que no dudan en hacerlas trabajar, insultarlas y pegarlas. Sobre todo uno de ellos. Ninguna parece saber cómo ha llegado allí, por qué, ni cómo van a lograr salir. Cuando la comida deja de llegar, tampoco saben si van a sobrevivir.

     Dirán de la nueva novela de Charlotte Wood que es una distopía, pero yo la calificaría más como una terrorífica fábula. La compararán, es casi imposible no hacerlo, con El cuento de la criada, pero no. Este es casi más terrorífico. No hace falta justificar, si es que lo tenía, el proceso de degradación del sexo femenino. En esta novela, todo es brutal desde las primeras páginas. Las mujeres son encerradas y desprovistas de identidad, de cabello, de femineidad. Todas ellas sin excepción. Y entregadas a dos hombres y una mujer en una suerte de confinamiento patrocinado por una empresa llamada Hardings International, cuyo slogan habla de dignidad. Algo que parece incomprensible en el ambiente que se mueven estas mujeres. Y entonces, tras afeitarles la cabeza, el miedo, el desconocimiento, las drogas y descubrir que hay una mujer entre los captores, llega el primer mazazo, la primera pregunta: ¿qué crimen han cometido estas mujeres? Y su respuesta: Ninguno, pero todas ellas fueron relacionadas con algún escándalo sexual... Y el lector se remueve incómodo pensando si ese será su delito, la amenaza que han podido suponer para algún hombre poderoso al que se acercaron demasiado...literalmente. Ese parece ser su nexo de unión, y también su culpa, porque todas ellas fueron culpadas y, por lo que parece, ahora también sentenciadas.

     A travñes de las  personalidades de Yala, Tolanda, y Vera, Wood escribe esta terrorífica fábula. Una, Yala, es la cazadora, la futura líder. Otra, Vera, es la que vive con un deseo de venganza en su interior, aunque este es pausado. Ambas se entienden, se complementan, representan la supervivencia de todas ellas. Porque de eso trata esta novela, de sobrevivir. Las mujeres no se rebelan contra sus guardias, aunque en el fondo saben que podrían con ellos, son diez contra tres, y tampoco son personas profesionales en ese trabajo que parece haberles caído impuesto. Pero no lo hacen, parecen ir retornando a un estado anterior en el que son despojadas de todo aquello que les convertía en lo que eran ahí fuera. Se les despoja de su derecho a decidir, de su femineidad, de su identidad como mujeres... incluso hay un momento en que relatan la importancia de un producto sanitario femenino y la vergüenza sufrida por carecer de dichos productos. La novela avanza, y en la historia empieza a tener mucha más importancia lo que sucede, que el principio. Ya no nos preguntamos cómo son llevadas allí, nos preguntamos cómo van a seguir sobreponiéndose a esa vida.
     Charlotte Wood acierta al ambientar su novela en un lugar indeterminado, un infierno en miniatura, y también al no desarrollar demasiado a sus mujeres. En realidad eso forma parte de lo terrible de la historia. Unas pueden ser otras, vivimos una sociedad en la que lo hemos leído muchas veces, sobre "este tipo de mujeres" sin darnos cuenta quizás de lo que significa una expresión así, a lo que las deja reducidas. A lo que las confina como personas. Tal vez ha necesitado la autora este lugar imposible para despertar las preguntas más incómodas en el lector, para desperezar viejas dudas sobre el sexismo que existe incluso en este caso entre las propias mujeres que se juzgan duramente, al menos al principio. Hay más culpas que delitos, hay más realidad de la que parece en esta fábula. Y hay, como broche, un final abrumador. Y no he hablado de los personajes masculinos... solo ellos darían para mucho. Una vez más roles, y terribles satisfacciones para el lector.

     En estado salvaje es una novela que golpea al lector sin piedad alguna. Que trata de la sociedad, del pecado, de la culpa y del género. Un libro que va mucho más allá de las páginas que lo forman, que permanece en la mente del lector, que perdura. Así son los buenos libros. Así es este. Leed.

     Gracias.

martes, 19 de septiembre de 2017

Lo que habita dentro. Malenka Ramos


     "-Tenía miedo -afirmó Lisa-, Pero no era un miedo racional, si es que unos niños de once y doce años podían controlar ese tipo de sensaciones. Era un terror que iba mucho más allá y cuando entramos en la casa se acentuó."

     He picado, lo reconozco, cuando veo mucho un libro acabo por tener curiosidad. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Lo que habita dentro.

     En el año 1987 un grupo de niños en un pueblo de Galicia entra a una casa vieja y deja salir lo que la casa oculta. Mueren dos niños y los supervivientes, ahora adultos, siguen sin conseguir deshacerse de las pesadillas. Han pasado muchos años y cada uno tiene su vida, lejos todas ellas del lugar que les vio nacer. Sin embargo, aquello que soltaron parece estar llamándoles así que tal vez sea el momento de volver y terminar lo empezado.

     Estamos en tiempos de "It" y quizás por eso me ha resultado aún más chocante esta novela cuyas similitudes con la famosa historia del payaso son abrumadoras. no sólo por "lo que destapan" sino en la estructura, primero niños y luego adultos, elegida para contar esta historia de terror. Sin embargo no será It la única que se le pase por la cabeza al lector, ya que hay encerrados unos cuantos guiños más a otras películas y series del género conocidas por cualquier aficionado, que nos iremos tropezando a medida que avancemos la historia. Supongo que la intención es hacer una suerte de homenaje, pero la sensación que se percibe es la de falta de originalidad, como si uno estuviera condenado a leer una novela en la que ya sabe de antemano que no va a encontrar nada nuevo. Me ha resultado curiosa, además, la forma de ambientar la novela que tiene la autora, ya que, si bien nos nombra en bastantes ocasiones el lugar en el que suceden los hechos, poco hay de gallego en la novela. Ni siquiera los nombres, más propios de una colonia de verano que de un pueblo español. Además considero que se le va un poco de las manos la parte ambiental a la hora de situarnos históricamente, no por mucho, pero es lo suficientemente cercano como para que el lector se de cuenta de esos pequeños detalles.

      En cuento a la estructura de la historia, los saltos en el tiempo no ocasionan un problema, están bien especificados y colocados, y la autora procura ir dando las pinceladas justas de lo que sucede como para mantener la tensión, aunque, eso sí, abusa un poco del dramatismo sin tener en cuenta que el lector puede terminar insensibilizándose por sobreexxposición. Con todo la trama es correcta y llega a un final con una cierta moralina que me resultó decepcionante, quizás porque esperaba algo más contundente que diera a una novela sosa de por sí, el toque de gracia que llevaba pidiendo a gritos desde el primer tercio de su lectura.

     Lo que habita dentro es una novela entretenida para lectores no demasiado exigentes que, tal vez, sea disfrutada como le sucede a otras del género, por lectores adolescentes mucho más que por el público adulto.

     Y vosotros que ayer no os pregunté, ¿qué libro tenéis entre manos esta semana?

     Gracias.
   

lunes, 18 de septiembre de 2017

Diario de un incesto. Anónimo


     "Uno de los terapeutas a quienes mentí era una mujer muy guapa cuyo padre había estudiado con Freud. Me caía bien hasta que tocamos el tema del incesto."

     Esta va a ser una opinión complicada de un libro complicado. Me ha parecido necesario porque aporta un testimonio, supuestamente real, valiente. Hoy traigo a mi estantería virtual, Diario de un incesto.

     Este libro es el testimonio en primera persona de una mujer ya adulta que sufrío abusos sexuales por parte de su padre desde los 3 años hasta los 21.

     Incesto: Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio. (RAE)

     Diario de un incesto no es un libro amable. Tampoco es el libro de una víctima que busque la empatía o la comprensión del lector. Ni siquiera busca caer bien al lector. Ni lo hará. No es ese tipo de libro.
     Se trata en realidad del terrible testimonio de una mujer rota que no esconde ninguna de las cicatrices que le ha dejado en el cuerpo y el alma su pasado. Cicatrices que le fueron dejadas por el único hombre que debió protegerla: su padre. Así nos lo cuenta, y lo hace llamando a las cosas por su nombre. Relata como su familia lo conocía y no hacía nada, como incluso preferían engañarse. Tal vez por eso en este libro se desquita y una polla es una polla, y la sangre es sangre y los olores hieden y el castigo es terror. Como un desquite a todo lo que no le dejaron decir, lo que no pudo contar, lo que consiguieron que sintiera como una mancha en ella y escondiera del mundo

     Era demasiado tímida para sacar la lengua delante de nadie. ¿La gente se daría cuenta de que había....?

     Estoy segura de la polémica que va a despertar este libro, de la que ya ha provocado. Muchos estaréis pensando que ya Instrumental hablaba de abusos, que Emilia Pardo Bazán... pero permitidme que os corte antes de que sigáis razonando. Lo polémico del libro son sus palabras. Entra sin tapujo alguno en el terreno prohibido que está más allá del incesto, en las sombras que proyectan sus letras, en la niña que se acostumbra, que llega a sentirse abandonada cuando el padre no aparece, en si disfruta...  y se avegüenza.

     Mi padre es mi secreto.

     Ese es el golpe constante de una persona destrozada, de una mujer rota y marcada de por vida. Ese es el testimonio real que nos entrega confesando sus mayores miedos, sus mayores terrores. Aquellos que van más allá de lo físico y que se quedan en los sentimientos más oscuros que nunca dijimos en voz alta.

     Diario de un incesto es un cuento de terror antes de ser retocado en el que un niño sufre las peores pesadillas por parte de un monstruo que no se esconde en el armario. Nunca llegó Walt Disney ni apareció un príncipe azul a caballo, simplemente creció. Tal vez por eso Malpaso lo ha editado en color negro.

     A lo mejor todo lo que escribo tiene que ver con el hecho de que mi padre me violara antes de que supiera leer y escribir.

     Este es un libro muy difícil de recomendar, por muchos motivos. Principalmente porque no ofrece el consuelo de la ficción, no hay perdices que nos tranquilicen cuando cerramos el libro dejándonos ese sabor de boca a que todo está en su lugar. Es una historia dura sobre personas deshechas que acaban sufriendo consecuencias psicológicas que provocan rechazo en el lector. Pero aún así seguimos leyendo. En realidad es un libro terrible. Es magnífico. Es atroz.

     Gracias.

     En España el incesto no es constitutivo de delito salvo que se produzca en situación considerada como tal, es decir, ajena al consentimiento de una de las partes o como producto del abuso de un menor. Tras haber leído este libro, creo que esta frase me ha puesto la piel de gallina.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Paul Auster: "Un libro es más que las frases que lo componen"



     Tras siete años de silencio literario y coincidiendo con su setenta cumpleaños, este año llegaba a las liberías "4321 la nueva novela del escritor Paul Auster. En ella desdobla a un personaje, Archie Ferguson, hasta darnos cuatro versiones de su vida en las que lo inalterable será su nacimiento y su condición de hijo único del matrimonio formado por Rose y Stanley Ferguson. Es decir, el punto de partida. Con motivo de la aparición en las librerías de este título, de la mano de Seix Barral, fuimos invitados a la rueda de prensa ofrecida por el escritor en el Espacio Fundación Telefónica. Un lujo que, tras haber leído la novela en su versión original y también en la traducida al castellano, no iba a desaprovechar.

     Entra Auster y el silencio solo se ve roto por el ruido de las cámaras fotográficas y será él quien rompa el hielo con una pequeña broma. A primera vista impresiona por lo que hemos leído salido de este hombre, aunque no tarda en asomar la sonrisa a un rostro en que se comienza a adivinar el cansacio por los días ajetreados y también una chispa de humor en el fondo de su mirada.

    Elena, editora de Seix Barral, realizó una pequeña introducción, recordando que de 4321 se había dicho en el NY Times "Es un libro que contiene multitudes" cuando se publicara coincidiendo con el 70 cumpleaños de Paul Auster.

     Una vez acomodados Auster comienza dedicando un pequeño homenaje a John Ashbery, de cuya muerte se había enterado esa misma mañana a través de la prensa y del que dijo que "entregó algo nuevo a la literatura  norteamericana. Amigo suyo desde hacía mas de cuarenta años", por lo que la noticia era particularmente triste para él. Dejó, pues, la recomendación directa y abierta a todos los presentes y, por extensión, a todos sus lectores, de que nos acercásemos a sus letras. Reconocía él mismo la grandeza de su novela al explicar que "no puedo imaginar cómo sería 4321 en la gran pantalla, porque es demasiado grande. Necesitaría ser una serie de muchas temporadas, abarca demasiadas épocas, demasiadas cosas. Un libro es más que las frases que lo componen, más que la músicalidad de sus palabras".

      Habla Auster de la importancia de las letras en su novela, una novela que "trata de cuatro chicos idénticos que viven circunstancias diferentes cada uno." Pero reconoce que todos ellos mantienen una relación con las letras, la literatura está ahí a lo largo de la novela, y se detiene para explicar un momento en el que uno de los Archies ve como se produce un acercamiento a su padre mediante un poema de Elliott.
     Auster explicó el desarrollo de una historia aparentemente tan compleja de escribir: "Era consciente de estar escribiendo una historia sobre cómo se desarrolla la personalidad del ser humano. En los primeros veinte o veinticinco años nos sucede algo nuevo cada día que nos convertirá poco a poco en la persona que llegamos a ser de adultos. Y a la vez en las posibilidades que se abren ante cada decisión." Y concretando en 4321, "En realidad, la mayor parte de mis libros tardo mucho tiempo en desarrollarlos. Fue un proceso lento encontrar la forma adecuada para avanzar en esta novela. Una fórmula para una persona es fácil, pero en esta ocasión había cuatro variantes y yo sentía que necesitaba hacerlo así, así que tuve que profundizar mucho en lo que quería realmente contar para así poder llegar a la forma de hacerlo. Estaba muy excitado con la idea, el reto." Una idea complicada por la que había que preguntarle. "Yo no busco las ideas, llegó un día de golpe mientras desayunaba, delante de una taza de té y pensé.. puedo hacer esto.. o no... y empecé a pensar." En cuanto a que fueran precisamente cuatro los Archies, parece que lo tuvo más fácil "Cuatro era el número perfecto. Hay como una simetría en ese número: las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro vientos... Si hubieran sido más temo que la extensión hubiese sido excesiva".

     Auster se muestra tajante a la hora de hablar de sus libros: "Yo no pongo etiquetas a mis libros. En ellos cuento historias, soy un escritor y mi trabajo es contar historias. No entiendo las interpretaciones místicas o filosóficas que otros hacen de ellas. Me limito a contar el mundo y lo que le sucede a la gente en él y también pasan cosas extrañas. En este caso se trata de las decisiones que tomamos en la vida, o las que no. Y también existe el azar. Uno puede hacer planes con la intención de llevarlos a cabo pero, de repente, algo sucede y uno no puede realizarlos. Puedes planear por ejemplo ir a dar un paseo por la ciudad, por una zona determinada, pero hay un árbol caído que te lo impide y cambia de repente la ruta. Y eso es precisamente lo que te hace conocer a una persona que llegará a ser tu mejor amigo. No hay un único plan, todo son cosas que pueden suceder así que nadie sabe lo que sucederá mañana. Así que esa es la dificultad realmente, representar un mundo en el que nadie sabe lo que va a suceder. Pero es que esa es la mecánica de la vida en realidad." Y deja el tema zanjado con un "No es un libro sobre universos paralelos. Simplemente esta era la forma perfecta para relatar loq ue yo quería. Un libro es solo un libro y Ferguson es un experimento sobre lo que le hubiera pasado en caso de tomar decisiones distintas en situaciones diferentes. No estaba buscando innovar." Una novela en la que ha invertido tres años y medio aproximadamente, "al principio escribía los domingos, pero luego me di cuenta de que escribía la novela con más edad de la que tenía mi padre cuando falleció, así que no podía perder el tiempo. No podía darme el lujo de no terminarla así que tuve que encontrar la forma de concentrarme para hacerlo. La empecé con 66 años y su proceso ha sido una liberación para mi."

     4321 sale a la venta coincidiendo, como decía, con el 70 cumpleaños del autor, Archie nace igualmente en un día 3 y del mismo año que Auster y además en el mismo lugar, así que la pregunta sobre cuánto hay de Auster en Archie, y sobre esas decisiones y esos momentos que han marcado vidas, era inevitable. "Yo no soy Archie, Ferguson tiene cosas mías, claro, pero no soy yo. Tenemos en común la cronología y que vive en la misma ciudad en que lo hice yo" afirmaba de una forma casi tajante, para luego explicar los momentos que cambiaron su vida y desarrollar esa afirmación "Cuando contaba con catorce años vi morir a un niño electrocutado por un rayo. Estuve con él durante una hora bajo una tormenta sin saber que ya estaba muerto. Durante cincuenta años me ha perseguido ese momento, y será posiblemente la experiencia más importante que he vivido. Y quien lo sepa se encontrará una escena similar en 4321, uno de los Archies," ligado a las letras en este caso tal vez como futura promesa, "cae muerto por un rayo. Pero ese es el destino de uno de los cuatro Archie Ferguson de la novela" nos tranquiliza para que no creamos que nos ha desvelado el gran final. "La otra experiencia fue conocer a mi mujer Siri" añade sin asomo de duda mientras explica que la conoció fruto del azar, ya que fue en una lectura de poemas a la que, en un primer momento, no tenía pensado acudir. "Desde aquella noche, llevamos 36 años juntos. Si no hubiera ido y no me hubiera quedado hablando con ella, mi vida habría sido muy diferente a lo que es." Lo que no dejó al azar fue el título de su novela, ya que en un primer momento iba a ser Ferguson, pero durante el proceso de escritura hubo unas manifestaciones en contra de la violencia policial por la muerte de un ciudadano afroamericano precisamente en la ciudad de Ferguson, y Auster decidió cambiar el nombre a su obra.

     Es toda una oportunidad poder escuchar a Paul Auster hablar de sus hábitos y su proceso a la hora de escribir y no tiene problema en afirmar que la escritura es un oficio solitario al que hay que entregarse, y que, una vez finalizada la obra, se siente cansado y vacío con la sensación de estar ante la última, aunque nos tranquiliza con un "Pero eso no puedo asegurarlo nunca". Y, en odo caso, hay una cosa que tiene bastante clara "No me dedicaría a viajar. España es el sexto país europeo que visito desde agosto. Cuando termine creo que me meteré en casa, cerraré la puerta y, excepto un viaje que ya tengo previsto hacer a México, no saldré de casa para nada. Lo necesito."

     Le cambia el semblante cuando se pone a hablar de la situación actual de Estados Unidos y su presidente, al que "jamás recomendaría un libro" porque no cree que lea. Auster en cambio si ha leído "todo lo que se ha escrito de las elecciones, y sigo sin entender por qué le votaron sesenta millones de personas." Y hace un llamamiento a los periodistas "que estén atentos a lo que pasa e informen. La poesía, la ficción, vendrá después, mucho después." Y si en su libro hay inmigración, también la hay en Estados Unidos, un país del que destaca "todo el mundo es inmigrante en Estados Unidos, excepto los indios que fueron asesinados por los colonos. América es una idea, una invención. Un lugar que permitió la llegada de cualquiera; blanco, negro o amarillo pero a la vez se ha construído sobre un pasado marcado por la Guerra Civil, por la esclavitud...". Y añade que, estando informado y también gracias a sus viajes, "he descubierto que los problemas son iguales en todas partes. En todos los continentes los hay y serán similares. No es lo mismo, claro, pero también por ejemplo en España tienen en este momento un tema encima de la mesa con el referendum."
     Como diferencia, en cambio, una anécdota. si bien no dudó en señalar el cambio que había supuesto el tener a un hombre de color en la Casa Blanca y pasar a Trump después de eso, confesó venir impresionado por el presidente de Finlandia con el que tuvo oportunidad de comer.

     Un placer, como decía, para esta lectora, poder disfrutar de la oportunidad de escuchar y plantear mis preguntas a un escritor de la talla de Paul Auster, a quien llevo años leyendo.


     Gracias a la editorial Seix Barral por proporcionarme la posibilidad de este encuentro y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por aquí.